viernes, 9 de octubre de 2009

«Nuestro modelo de sociedad no es este»

CC.OO. organiza un Encuentro con el compañero Marcos Ana para homenajearle.


Jueves 8 de octubre de 2009. Auditorio Marcelino Camacho de CC.OO. Madrid


Cartel anunciador del Encuentro con el compañero Marcos Ana
Cartel anunciador del Encuentro con el compañero Marcos Ana
Se trató de un acto más recogido que el que le rindió el PCE en Córdoba el mes pasado, al calor del auditorio de CC.OO., para presentar el libro de memorias de Marcos Ana, «Decidme cómo es un árbol», y mantener un encuentro con el poeta. Presentó el acto Carmen Rivas haciendo una semblanza del autor, para dejar el escenario a los actores Juan Diego Botto y Amparo Climent que recitaron varios de sus poemas. También intervinieron el editor del libro Osmán Gómez para explicar los motivos que le llevaron a pedirle que escribiera el libro, Gervasio Puerta, presidente de la Asociación de Ex-presos y Represaliados políticos, que recordó vivencias de ambos y Javier López, secretario general de CCOO de Madrid, con una emotiva intervención.

Tomó la palabra Marcos Ana, cargado de fuerza, recordando los meses pasados en los que fue propuesto como candidato para recibir el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. No se anduvo por las ramas, directamente expresó la opinión de muchos al decir que «esta democracia no está todavía preparada para entregar un premio institucional a un republicano comunista». Habló de cuando estando en el CISE se afilió simbólicamente a CC.OO. y de que no ha perdido nunca su relación con el sindicato.

Contó lo incómodo que se siente en estos homenajes, que van siempre más allá de lo que su modestia le permite. Lo explicó con sencillez, porque cada vez que recibe uno, él piensa en «esa gente sencilla y anónima, sin nombre, a veces sin rostro» que aún no ha recibido el reconocimiento público que merecen y necesitan. Gentes que lucharon porque nuestro país recuperara la libertad y la democracia. Por eso considera este homenaje a la memoria de los que tienen nombre.

Tras salir de la cárcel, en su viaje a Chile conoció a Pablo Neruda, con el que se pasó una larga noche contándole sus anécdotas de la prisión. Al terminar de exponerlas Neruda le dijo «Marcos, somos unos insensatos; si hubiéramos tenido aquí un magnetofón tendrías ya el libro escrito. Alguna vez lo escribirás, alguna vez, pero yo te puedo asegurar que no tendrá nunca el temblor que han tenido tus palabras esta noche». Lo decía porque hasta las cosas más humanas terminan mecanizándose y en aquel entonces estaba todo en carne viva. Pasaron más de cuarenta años hasta que Marcos Ana se decidió. Su intención, la de «escribir un libro sencillo para llegar al corazón», escrito desde el costado más humano y cercano al pueblo. Y lo hizo porque se dio cuenta de que se daban situaciones en España «que yo creía que me obligaban a decir lo que yo había vivido, lo que había sufrido, porque podía ser un exponente general de lo que ha significado la lucha por la reconquista de las libertades en nuestro país». Últimamente se le acercan muchos nietos y nietas con fotografías de sus abuelos para preguntarle si habían estado con él en la cárcel. Son gente que se enteró hace muy poco que sus familiares fueron fusilados. Jóvenes sorprendidos de algo que ellos no conocían, pues nuestra Memoria Histórica ha estado dormida mucho tiempo y empieza a despertar. Respecto al mensaje de la derecha y ultraderecha solicitando que se pase página, Marcos Ana dice «pasar página sí, pero después de haberla leído.».

Marcos Ana al final del encuentro
Marcos Ana al final del encuentro
Marcos Ana dice no tener edad ya para ver el triunfo de los ideales de izquierda y que por eso pone su esperanza en las nuevas generaciones. Para ello, primero hay que llegar al pensamiento y al corazón de la juventud, comunicándose de tú a tú con ellos. Nos piden que intentemos saber lo que piensan y lo que quieren. Habla también de que la experiencia puede ser conservadora y, a veces, contrarrevolucionaria, que necesita ponerse en orden con el tiempo en el que se vive, porque de lo contrario se convierte en un obstáculo frente a los impulsos de la juventud. «Hay que partir de cómo son para hacerlo como queremos y como necesitamos». Nuestros jóvenes no están politizados, no votan porque dicen que que la política se ha convertido en un circo. Sin embargo es gente que lucha, que están en movimientos solidarios. Es nuestro objetivo ganárnoslos, porque nos pertenecen desde el punto de vista de las ideas. Hay que recuperarlos a ellos y a los espacios que por su naturaleza social son de la izquierda y que hemos ido olvidando.

La primera lección es la solidaridad que debe globalizarse, pues hoy en día se debe aplicar tanto a las cosas más inmediatas como a las universales. El futuro es de la izquierda, aunque tengamos que esperar mucho tiempo porque las mediadas históricas y las humanas son diferentes. En el espacio de una vida no se puede transformar las cosas, no se pueden hacer cambios profundos, pero hay que tener confianza en nuestra ideas en una lucha a favor del destino de los pueblos que mejoren nuestras condiciones de vida. «Nuestro modelo de sociedad no es este. Luchamos por otra sociedad distinta porque esta no es nuestra sociedad». Tendremos dificultades, pero no hay duda «todos los caminos conducen al socialismo».

Recitó dos poemas y se despidió mientras sonaba la canción musicada por Paco Ibáñez «A galopar». El público se levantó y en pie, todos juntos y sin que sonase por megafonía, se cantó la primera estrofa de «La internacional». Luego los aplausos otra vez, cargados de cariño, que aún siguen resonando en mis oídos

Escucha el discurso completo de Marcos Ana.

2 comentarios:

conchi dijo...

Creo que estaré por aquí contigo de vez en cuando. Un saludo.

Javi Álvarez dijo...

Gracias por la confianza.