domingo, 15 de noviembre de 2009

«Ander», una película sin artificios

«Ander» llega con un mensaje directo y político de verdad


Cartel de la película «Ander»
Cartel de la película «Ander»
De pronto me he acordado de «Ander», la película de Roberto Castón que vi hace unos días en el Festival Internacional de cine lésbico, gay y transexual de Madrid. La he recordado porque está realizada con inteligencia, con un guión redondo al que ni le falta ni le sobra nada. De ritmo lento y natural, cargado de la veracidad del mundo rural tan poco reflejado en nuestra filmografía en los últimos tiempos, con su pausa, su cerrazón, donde el progreso apenas si tiene cabida. Roberto Castón lo refleja a la perfección y le permite mostrarnos las contradicciones que esta tradición impone a los seres humanos frente a su desarrollo personal.

Es una película de dudas, en las que cada personaje debe resolver solo su rompecabezas. Pero sobre todo es una película de palabras, donde las gentes hablan, dicen y cuentan. En ese sentido es directa. Y optimista, todo camino hacia la felicidad pasa por las decisiones de uno mismo, por aceptarlas y defenderlas una vez tomadas. Un camino de valientes. Así contado parece fácil, pero detrás se observa un trabajo complejo para transmitir todo un esquema político, con intención, que le dé a su vez un valor completo al mensaje que se lanza. Tiene ideología sí, y eso es bueno, porque va más allá de las opciones sexuales para hablarnos de la vida.

Cristhian Esquivel, Pilar Rodríguez (de espaldas) y Josean Bengoetxea en una escena de la «Ander»
Cristhian Esquivel, Pilar Rodríguez (de espaldas) y Josean Bengoetxea en una escena de la «Ander»
Es curiosa la polémica que viene detrás de esta película. Participa en varios festivales, en los que obtiene diversos premios además de prestigio, se consigue distribuir en varios países -creo que va por los 12-, pero aquí en España no tiene distribuidor. El director se pregunta por qué, sobre todo porque la película acaba de ser proyectada en un auditorio repleto de público que ha aplaudido con entusiasmo al finalizar, porque claramente la película ha gustado. Por un lado hablan de su ritmo lento que puede convertirla en una película minoritaria. Por otro que se trata de una película con un fuerte componente homosexual y que a su vez no es una comedia. También está que es un largometraje en que conviven dos idiomas entremezclados en sus secuencias, euskera y castellano. Roberto Castón ha dicho que es condición obligatoria para su exhibición mantener ambas lenguas y tiene toda la razón, pues un doblaje desdibujaría el ambiente rural vasco, su aspereza y también gran parte de su ternura.

Decía al principio que el guión es redondo, y lo decía no solo por su texto, sino también por sus personajes, trazados con todos sus recovecos, mostrando sus miedos frente a sus necesidades, señalando el peso de la tradición y la sociedad rural en cada escena, lo conveniente y al otro extremo de la calle la felicidad. Capaz de lanzar un mensaje que nos plantee la posiblidad de otras formas de unidades familiares, en las que sean afecto y apoyo los lazos que las vertebren.

Sólo tiene ocho actores para repartirse el peso dramático de la obra, pero todos responden magistralmente. La madre (Pilar Rodríguez) que con su mirada y unas pocas frases plasma a la mujer de caserío que soporta y acepta toda la tradición a sus espaldas. El amigo (Pedro Otaegui) que ha callado todos los años su amor por ella. La prostituta (Mamen Ribera) que espera el regreso de su marido para salir de una vida por la que se desliza cuesta abajo. Los dos protagonistas, el cuarentón ( Josean Bengoetxea) y el inmigrante peruano (Cristhian Esquivel) llenos de vida y entendimiento a pesar de interpretar a dos seres socialmente constreñidos y que en la secuencia de la boda de la hermana se desbordan.

No sé, son todo pequeños detalles, pero están encajados con tal perfección que la película se convierte una obra excepcional, llena de dignidad, mensaje político y verdad.

A modo de pequeño anecdotario: Roberto Castón, que debuta como director y guionista con esta película, tiene una larga trayectoria en el mundo de los cortometrajes. Antes de dedicarse al cine había trabajado como profesor de español en diferentes centros, entre los que destaca el Instituto Cervantes de Lisboa. Además es también el director del Festival de Cine GAY Lesbico Trans De Bilbao, Zinegoak desde su primera edición en 2004.

2 comentarios:

conchi dijo...

Tendré que verla, aunque no sé dónde. Aquí en León ya es difícil visionar cualquier cosa que no sea puramente comercial o para una mayoría.
Salud

Javi Álvarez dijo...

Si me entero de algo más te aviso.