«Ben X» estuvo en las nominaciones a mejor película extranjera de los Oscars, representando al cine belga del 2007, y también participó en varios festivales internacionales, entre ellos el de Gijón en su 45 edición. Ahora, año y medio después, llega a nuestras carteleras de forma discreta.
A veces el cine enseña formas de vida a las que nuestra experiencia no puede llegar. En este caso el protagonista (Greg Timmermans) es un muchacho con trastorno de Asperger, que vive una vida disociada entre la primera hora de la mañana en la que juega a Archlord y las otras veintitrés del día. Su autismo le convierte en presa fácil de los matones en la escuela y a su existencia en un calvario. Sin embargo existe la hora previa, donde su personaje, Ben X, se desenvuelve en el videojuego con destreza, como uno de los mayores expertos. Cuando apaga el ordenador, no entiende por qué motivo no puede aplicar las mismas reglas a la vida, qué tiene la realidad que siempre le vence humillándole.
La realidad se llena de opresores que le acosan obligándole a desenvolverse en un mundo deshumanizador carente de justicia, donde gobierna la incomprensión y del que sale derrotado a diario sin esperanza. Cuando todo está perdido, es la inteligencia el arma que debe resolver el duelo. ¿Separar los videojuegos de la realidad o apoyarse en ellos como baremo?
Con una clara intención de plantear dudas respecto a los valores de la sociedad actual y pidiendo a la vez una reflexión pausada, logra ser una ventana abierta a una temática sobre la que el cine suele pasar de puntillas. Bien construida, resulta una buena película en la que el reparto defiende con holgura sus interpretaciones. Se trata de un elenco que combina figuras consagradas y nuevos rostros que consiguen deslumbrarnos con su trabajo. Se aprecia una gran labor de contención para trasmitir los sentimientos en la magnitud precisa.
Lo qué más me sorprende de la película es la capacidad de narrar la historia desde dentro de la cabeza del protagonista, obligando al espectador a enfrentar las situaciones desde una perspectiva disfuncional que le permita desentrañar tan desconocido modo de pensar. Consigue empatía, nos traslada su sufrimiento y logra una credibilidad absoluta.
Nota: Nic Balthazar es un periodista que primero escribió la historia de «Ben X» en un libro, que posteriormente convirtió en una obra de teatro y que terminó llevando al cine.
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![]() País: Bélgica Distribuidora: Karma Films Fecha de estreno: 27/03/2009 | Reparto: Greg Timmermans, Marijke Pinoy, Laura Verlinden, Pol Goossen, Titus De Voogdt, Maarten Claeyssens, Jakob Beks, Gilles de Schryver, Peter de Graef, Ron Cornet, An Van Gijsegem, Tania Van Der Sanden, César De Sutter, Johan Heldenbergh y Wim Vandekeybus Dirección: Nic Balthazar Productores: Peter Bouckaert y Erwin Provoost Guión: Nic Balthazar Fotografía: Lou Berghmans Montaje: Philippe Ravoet Diseño de sonido: Peter Flamman y Wart Wamsteker Sonido: Coen Gravendaal Música: Praga Khan Vestuario: Heleen Heintjies Maquillaje: Esther de Goey Casting: Gunter Schmid Director de arte: Kurt Loyens Director de producción: Johan Van den Driessche Productora: MMG Film & TV Production |

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El estreno comercial de «
El transcurso resulta duro y la tensión se va rompiendo con la hospitalidad. La angustia y el sufrimiento se mitigan a través de una extraña solidaridad que llega desde la pobreza. La perspectiva cambia con la proximidad, al personalizar, ya que la cercanía nos permite descubrir que los demás también somos nosotros.
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Memoria viva, la obra mantiene el ritmo durante las dos horas y no permite al espectador bajar la guardia. Muy destacable la capacidad de convertir nuestra etapa de transición democrática en un videoclip musical, eso sí, contada de delante hacia atrás e insistiendo en las hostias que se repartían en la calle. Sobresaliente la forma de insinuar.

