viernes, 9 de julio de 2010

¿Quién se llevará el Hammett?

Los nominados al premio Hammett se presentan en la primera rueda de prensa del Tren Negro


Viernes 9 de julio de 2010. Tren Negro. En un lugar de Castilla


Los escritores Cristina Fallarás y Guillermo Orsi
Los escritores Cristina Fallarás y Guillermo Orsi
Los Hammett son los premios más codiciados de la Semana Negra de Gijón, y a la vez los más viejos. No se premian con dinero, sino con un feo diploma y con el cariño de los compañeros escritores que es lo que de verdad interesa. Aquí están Carlos Salem, Mario Mendoza, Cristina Fallarás y Guillermo Orsi. No pudieron estar presentes Eduardo Monteverde que viajó directamente a Gijón y Carlos Bardem que por estar rodando no podrá incorporarse hasta la parte final de la Semana.

Estos premios tienen un sistema de propuesta de candidatos muy abierto donde un amplio colectivo de hispanohablantes relacionados con el mundo de la literatura van presentando los libros que más les han interesado del año. Se confecciona una primera lista de 15 o 20 títulos, dependiendo de los años, y la organización la depura para dejarla en unos pocos, los finalistas. Este año son seis. Cerrada esta fase se elige un jurado pequeño de escritores, esta vez han sido tres, que serán los que lean y premien la mejor novela. Hay otra norma, y es que la composición que es secreta hasta el mismo momento del fallo. Nadie que participe conoce qué otros escritores son los jurados.

Son heterodoxos, donde el idioma es lo que unifica: son premios a libros editados en castellano, cuando se han escrito en otras leguas como el vasco, catalán o gallego pueden entrar el año que se editen en español y hayan sido traducidos por el mismo autor. La otra norma es que las novelas candidatas deben ser historias de acción que giren en torno a un hecho policial.

A Carlos Salem le hace mucha ilusión la nominación. De Pero sigo siendo el rey dice que es una novela de detectives escrita con su estilo, lo que en sí algunos otros autores ya consideran un género propio. El protagonista es el rey de España que se ve envuelto en una especie de delirio que incluso le lleva de una peripecia a otra y que también le obliga a tener que trabajar. Salem ha usado esta novela para mostrar las diferencias, ya que siempre le ha impresionado que a 200 metros de una autovía uno siempre puede encontrarse con la España más profunda durmiendo en una chabola.

Los escritores Mario Mendoza y Carlos Salem
Los escritores Mario Mendoza y Carlos Salem
Por su parte Mario Mendoza explicó que en este mismo vagón comentó en otro viaje la idea del personaje que le inspiró su novela Buda Blues. Se trata de una obra con contenido social para descubrirnos a los anarcoprimitivistas, un grupo de anarquistas contemporáneos que se enfrentan al sistema capitalista porque creen que, en lugar de avanzar hacia delante, estamos yendo hacia la prehistoria.

Para Cristina Fallarás la Semana Negra supuso un descubrimiento de las novelas del otro lado del Atlántico, pues los mecanismos de distribución no permiten que giren de un lado al otro. Señala que es uno de los certámenes en los que no prima la moda y da cancha a la literatura y a las minorías. En su novela Así murió el poeta Guadalupe, Fallarás, se ha preocupado del lenguaje y del estilo. Se trata de un falso monólogo de una persona que se encuentra recluida en un centro psiquiátrico por propia voluntad. Habla de un personaje que se ha vendido a cambio de ser otra persona. La propia autora la define como una historia bestia y muy visceral que explora la tortura, tanto en su aplicación como en la organización de la misma.

Cerró Guillermo Orsi hablando de lo importante que es esta nominación, pues significa el poder entrar en Europa a través de España, algo que para un hispanoamericano no resulta tarea sencilla, ya que las editoriales se comportan de manera localista y las novelas no circulan entre los diferentes países. Habló de Buenos Aires, lugar en la que ha ambientado su novela Ciudad Santa, como una urbe enorme dentro de un país despoblado. En ella se concentra todo el poder y la corrupción que subyace en su alrededor. Habló también de la crisis que allí se vivió en 2001, el tiempo de la propia novela, y señaló que ellos salieron rompiendo todas las reglas. Pues en ese marco, con una moneda devaluada que anima a los turistas a visitar el país, surge la historia de un secuestro a un grupo de ellos. Tres son los policías que comenzarán la investigación. Uno es corrupto, y los otros dos son el bueno y el malo, aunque hasta el final no se distingue quién de los dos representa cada uno de los papeles.

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